¿Cómo hacer una ruta por Bélgica en furgoneta camper en 12 días?
Recorrer Bélgica en furgoneta camper durante 12 días permite visitar siete ciudades llenas de historia en solo 207 kilómetros: Damme, Brujas, Gante, Bruselas, Lovaina, Malinas y Amberes. Aquí tienes las paradas imprescindibles y la capa práctica que una ruta de cascos medievales exige: dónde aparcar una furgoneta, qué pasa con las zonas de bajas emisiones y cómo funciona la pernocta.
Par Nomade Nation · ·

Recorrer Bélgica en furgoneta camper durante 12 días permite visitar ciudades y pueblos llenos de historia, disfrutar de la gastronomía local y sumergirse en la cultura belga. A continuación te proponemos las paradas imprescindibles de esta ruta por Bélgica en furgoneta camper, que combina lo medieval, lo moderno y la naturaleza.
Distancia total: 207 km (unas 3 h 44 min de conducción) · Tiempo recomendado: 12 días · Paradas: 7 · Camper utilizada para esta ruta: la furgoneta Neo · Mejor época: primavera y verano
Es una ruta corta en kilómetros y larga en ciudades, así que lo que decide el viaje no es la carretera: es dónde dejas la furgoneta. La parte práctica —aparcamiento, zonas de bajas emisiones y pernocta— la tienes al final del artículo.
Damme, la primera parada
Ciudad tranquila y pintoresca, con canales y ambiente relajado

La ruta empieza en Damme, un pintoresco pueblo a escasos kilómetros de Brujas. Aunque es una localidad pequeña, no te pierdas la oportunidad de descubrir sus encantos recorriendo sus calles. El ayuntamiento es la visita obligada, y se ve en un rato. Y si eres amante del deporte y la naturaleza, el canal de Damse Vaart es perfecto para recorrerlo caminando o en bicicleta, respirando aire fresco y disfrutando de las vistas. Cuando termines en Damme, pon rumbo a una de las ciudades más emblemáticas de Bélgica: te espera Brujas.
Brujas, la ciudad interminable
También llamada la ciudad interminable por sus calles y canales mágicos

La siguiente parada es Brujas, y es la primera donde el casco medieval decide el día: calles estrechas, canales y un centro que no está pensado para un vehículo largo. Deja la furgoneta en un aparcamiento del extrarradio y entra andando o en bicicleta; ya dentro, la Plaza Mayor es el punto desde el que orientarte. Un free tour con guía local es la vía rápida para situar la historia de la ciudad antes de callejear por tu cuenta.
No te vayas de la ciudad sin visitar el Muelle del Rosario, el Lago del Amor o la Plaza Burg, que aloja el ayuntamiento y el Palacio de Justicia, así como otros edificios emblemáticos que hacen de Brujas una ciudad única. La Catedral de San Salvador y la Plaza de Jan Van Eyck son dos lugares imperdibles que te transportarán a otra época. Por supuesto, no puedes irte de Brujas sin probar su gastronomía en uno de los muchos restaurantes tradicionales que encontrarás por toda la ciudad.
La idea es que dediques tres días a explorar Brujas, pero si durante tu visita sientes que necesitas más tiempo para sumergirte en su encanto, no dudes en quedarte y disfrutar aún más de todo lo que esta ciudad tiene que ofrecer. Esa es la belleza de la vida nómada. ¡Deja que tu instinto te guíe!
Gante, una joya histórica de Bélgica
Ciudad vibrante con arquitectura gótica y ambiente universitario animado

Gante ofrece una amplia variedad de atractivos que no te puedes perder. En primer lugar, te recomendamos visitar la Iglesia de San Nicolás, una de las edificaciones más antiguas de la ciudad. Es un ejemplo de arquitectura gótica, con su torre y las vidrieras que iluminan el interior.
El Barrio de Patershol es otro de los lugares que merece una visita. Se trata de un barrio lleno de encanto y ambiente local, donde encontrarás muchos restaurantes y bares con una deliciosa gastronomía. ¡Déjate perder por sus calles estrechas!
Durante tu visita a Gante no puedes dejar escapar la oportunidad de pasear por los canales de la ciudad. Los muelles de Graslei y Korenlei son lugares emblemáticos, llenos de historia y rodeados de edificios medievales con hermosas fachadas. Desde allí se aprecia la arquitectura de la ciudad desde otra perspectiva.
La torre del Belfort es otro de los atractivos que recomendamos visitar en Gante. Esta torre de más de 90 metros de altura es uno de los monumentos más icónicos de la ciudad y desde su cima se disfrutan unas vistas panorámicas de todo el centro. Conviene planificar la visita para coincidir con el horario de apertura.
La Plaza Korenmarkt es el punto de encuentro más importante de la ciudad: la más animada de Gante, llena de terrazas para pasar un rato agradable. Además, cerca se encuentra el Ayuntamiento, un edificio gótico.
Otro de los atractivos más importantes es el Castillo de los Condes de Gante. Esta edificación medieval cuenta con un sistema de defensa casi intacto y es un ejemplo de la arquitectura militar de la época. Su interior alberga un museo donde conocerás en detalle la historia del castillo y de la ciudad.
La Catedral de San Bavón es otro de los edificios que no puedes perderte en Gante. Se trata de uno de los referentes históricos, arquitectónicos y culturales de la ciudad. En ella podrás admirar la obra «La adoración del Cordero Místico», una de las piezas más importantes del arte flamenco.
Estas tres primeras paradas están en Flandes, y la guía oficial de turismo de Flandes es el mejor sitio para comprobar horarios y entradas antes de plantarte en la puerta.
Bruselas, el corazón de Europa
Capital belga con monumentos internacionales como el Atomium y su gastronomía

Pasados tres días en Gante, pon rumbo con la furgoneta camper a Bruselas, epicentro de la actividad de la Unión Europea y la parada que más planificación te va a exigir. Antes de acercarte al centro, comprueba las condiciones de acceso de su zona de bajas emisiones —las tienes al final del artículo— y decide dónde dejas la furgoneta.
En primer lugar, te recomendamos visitar la Grand Place, considerada una de las plazas más bellas del mundo y declarada Patrimonio de la Humanidad. En ella encontrarás el Ayuntamiento gótico, así como las casas de los distintos gremios y el Museo de la Ciudad de Bruselas.
Otro de los puntos que no puedes dejar escapar son las Galerías Saint Hubert, unas de las primeras galerías comerciales de Europa, que marcaron un antes y un después en la forma de comprar. Además, la zona está llena de tiendas, restaurantes y cafeterías.
La Plaza Poelaert es otra parada recomendable: desde allí se ve buena parte de la ciudad. Llega andando o en transporte público, porque está en pleno casco urbano y no es zona donde buscar hueco con una furgoneta larga.
Otro de los barrios que no puedes perderte es el Barrio de Sablon, una elegante zona con arquitectura noble y mucha vida, con galerías de arte, restaurantes y cafeterías. Además, te recomendamos visitar la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, la principal iglesia católica del país.
Bruselas también es conocida como la ciudad epicentro de la actividad de la Unión Europea, por lo que el Barrio Europeo es otra visita obligatoria. Allí encontrarás los edificios e instituciones más relevantes de la UE, y existen muchos tours por la zona que te ayudarán a comprender qué función tiene cada uno.
Si durante tu estancia te apetece un momento de tranquilidad y naturaleza, no te pierdas el Parque del Cincuentenario, un gran parque urbano de 30 hectáreas donde podrás pasear, hacer un picnic y relajarte.
Como en cada ciudad de la ruta, reserva un rato para caminar sin rumbo fijo por las calles y plazas: es donde se ve mejor la mezcla de arquitectura histórica y moderna de Bruselas.
Lovaina, la ciudad universitaria
Ciudad universitaria con legado histórico y pulsante vida cultural
La ruta está llegando a su fin, pero todavía te quedan tres ciudades fascinantes por explorar. La primera es Lovaina, una ciudad con un ambiente estudiantil envidiable. Te recomendamos dedicar al menos un día a explorar sus encantos.
Entre los lugares imprescindibles se encuentra el Ayuntamiento, de fachada muy trabajada. La Plaza Oude Markt es otro lugar de interés: rodeada de bares y restaurantes, es el corazón de la vida social de la ciudad.
Si eres amante del arte, no puedes dejar de visitar el M-Museum, que alberga una amplia colección de arte moderno y contemporáneo.
Malinas, una ciudad con historia en cada rincón
Plaza flamenca, ayuntamiento medieval y paseo junto al río Dijle
Sigue la ruta en furgoneta camper hacia Malinas, una ciudad llena de historia y patrimonio cultural. Durante la visita de un día, no pierdas la oportunidad de recorrer la plaza principal, un buen ejemplo de arquitectura flamenca. Allí también encontrarás el Stadhuis —el ayuntamiento medieval— y la Catedral de San Rumoldo, cuya construcción arrancó en el primer cuarto del siglo XIII y se consagró en 1312; la torre, de 97 metros, se levantó entre 1452 y 1520. Tanto esa torre como el belfort del ayuntamiento están inscritos desde 1999 en la lista de patrimonio mundial de la Unesco, según la ficha de la catedral en el inventario del patrimonio de Flandes. Además, no te pierdas la pasarela Dijlepad, un paseo tranquilo sobre el río.
Amberes, la ciudad que cierra la ruta por Bélgica
Barrio de los diamantes, estación central y parque urbano

El último día de la ruta por Bélgica lo pasas en Amberes, otro centro histórico de calles estrechas donde vuelve a compensar aparcar fuera y entrar a pie. La plaza mayor, repleta de bares y restaurantes, es el sitio donde probar la gastronomía local. El barrio de los diamantes es otro de los lugares imperdibles: buena parte del comercio mundial de diamantes ha pasado por esta zona de la ciudad.
Además, la Estación Central de Amberes merece una visita aunque no vayas a coger ningún tren. Y si quieres tomar aire, el parque urbano Stadspark es una opción ideal para un paseo relajante.
Mapa de la ruta de 12 días

En camper por Bélgica: LEZ, aparcamiento urbano y pernocta
Doce días de esta ruta transcurren en ciudad. Eso cambia por completo la lista de preocupaciones respecto a una ruta de montaña o de costa: aquí lo que te complica el viaje son los accesos restringidos y las calles estrechas, no los kilómetros.
Zonas de bajas emisiones. Bruselas tiene una zona de baja emisión que, en palabras de la administración de la LEZ de Bruselas, afecta a «todos los turismos, furgonetas y (mini)buses matriculados en Bélgica o en el extranjero». Es decir: tu matrícula española no te exime. Y no es la única de la ruta: Amberes y Gante también tienen la suya, y con matrícula extranjera hay que registrar el vehículo, un trámite gratuito. La embajada de Bélgica en España resume las tres zonas de bajas emisiones: el registro de Bruselas se hace por adelantado y no sirve para las otras dos, mientras que el de Amberes vale también en Gante y al revés. Comprueba las condiciones de acceso de cada ciudad antes de entrar, porque las cámaras leen la matrícula igual que a un vehículo local.
El tamaño manda en un casco medieval. Brujas, Gante, Lovaina, Malinas y el centro de Amberes son cascos históricos con calles pensadas para carros. Una camper de dimensiones de furgoneta entra donde no entra un vehículo mayor, y esa es exactamente la ventaja que explicamos al comparar la maniobrabilidad de una camper frente a una autocaravana. Aun así, la estrategia sensata es la misma en las siete paradas: aparcar en un parking disuasorio del extrarradio y entrar al centro en transporte público o en bicicleta.
Pernocta. Aquí no manda una norma estatal, sino la ordenanza de cada municipio, y en las dos ciudades grandes de la ruta es restrictiva. Gante lo dice sin rodeos en su página de aparcamiento de campers: puedes aparcar la camper en la vía pública, pero pasar la noche dentro no está permitido, y te remite al camping municipal y al área de campers de Driebeek. En Bruselas, el ayuntamiento explica el estacionamiento de campers y autocaravanas: para aparcar te trata como a un turismo más y no reserva plazas específicas, pero su reglamento general de policía prohíbe alojarse, dormir o acampar en la furgoneta más de 24 horas seguidas sin autorización. Así que planifica las noches en campings y áreas de servicio, y repasa antes qué implica pernoctar en zona urbana: es donde más fácil es confundir un aparcamiento tolerado con uno prohibido.
Agua, vaciado y electricidad. Doce días de ciudad significan pocas oportunidades de vaciado espontáneo. Localiza las áreas de servicio de la ruta con antelación y aprovecha las noches de camping para dejar depósitos y baterías a tope antes del siguiente tramo urbano.
Sigue explorando rutas
Si quieres seguir con itinerarios largos y cruzando frontera, te proponemos la ruta costera por Portugal, de norte a sur, que resuelve además toda la parte de normativa fronteriza.
Preguntas frecuentes sobre la ruta por Bélgica en camper
¿Se puede hacer esta ruta en menos de 12 días?
Sí, y sin cambiar el itinerario: como son 207 km en total, lo que recortas no son kilómetros, son días de ciudad. Brujas y Gante se llevan seis de los doce, así que la versión corta pasa por dejarlas en dos días cada una y mantener el resto de paradas como están. Y si bajas de una semana, quita ciudades enteras antes que repartir prisa por las siete: en un casco histórico, el día que corres es el día que no ves nada.
¿Cuál es la mejor época para recorrer Bélgica en furgoneta?
Primavera y verano, sobre todo por las horas de luz: esto va de caminar cascos históricos y de sentarse en una terraza, y con días largos te cunde el doble sin mover la furgoneta. Ahora bien, al ser una ruta urbana aguanta el mal tiempo mucho mejor que una de montaña —siempre hay museo, galería o café donde meterse—, así que fuera de temporada pierdes ambiente y horario, no el viaje.
¿Dónde aparco la furgoneta en ciudades de calles medievales?
La estrategia la tienes en la parte práctica del artículo, y es la misma en las siete paradas: parking disuasorio del extrarradio y entrada al centro a pie, en bici o en transporte público. Lo que conviene añadir es lo que decide si ese parking te vale: la altura máxima cuando es cubierto, y elegirlo antes de llegar a la ciudad en lugar de dar vueltas por dentro buscando hueco. Con un vehículo largo, la mejor maniobra del día es la que no haces.
¿Hace falta mover la furgoneta cada día?
No necesariamente. Las paradas están tan cerca unas de otras que puedes quedarte dos o tres noches en el mismo sitio y visitar la siguiente ciudad sin la furgoneta, siempre que tengas conexión de transporte público —compruébalo al reservar—. Sale a cuenta justo donde esta ruta se complica: cada traslado que te ahorras es un aparcamiento urbano que no tienes que resolver.
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